Encontrar contenido de calidad en la era del exceso de información

¿Quieres aprender un nuevo idioma? ¿Quieres respaldar tu educación? ¿Quieres aprender un nuevo oficio por tu cuenta? Puedes hacerlo en línea solo con internet. Esto parece exclamar el planeta entero. Sin embargo, del mismo modo que hay grandes promesas, también hay enormes timos.

La vorágine por el clickbait, la fanatización por el SEO, la venta de grandes promesas en línea a fuerza de reseñas se han convertido en un enemigo de la información de calidad, democrática, universal y gratuita que vino a prometer internet.

Entonces, poco a poco hemos desarrollado la habilidad de curar contenidos, de manera cada vez más intuitiva. Para eso hay muchos factores que tenemos en cuenta sin detenernos a pensarlo, pero ya es hora de que nos sentemos a reflexionar sobre ello.

A lo largo del artículo te hablaré de qué manera, como usuaria regular de internet, selecciono la información que destino para mi aprendizaje en varias áreas. También te diré al final de qué manera, una vez que encuentro información útil, no dejo el proceso de mi aprendizaje a medias. ¿Empezamos?

Aprender en línea

Cada día crece el número de personas que confía en hacer búsquedas en internet para complementar su aprendizaje en cualquier área. Curar contenidos nos permite conocer distintos puntos de vista y enfoques sobre un determinado tema, lo que amplifica el espectro del conocimiento.

Curar contenidos

Lo primero que hay que hacer para curar contenidos en la red es establecer nuestras necesidades como usuarios.

Podemos curar contenidos para aprender por nuestra cuenta, de hecho, muchos lo hacen sin saber que ese proceso es llamado de esa forma, pero no está demás que aprendamos los términos.

A la hora de curar contenidos cuando queremos aprender o informarnos en línea, una vez que hayamos establecido nuestros objetivos, procedemos a: filtrar, seleccionar, clasificar y valorizar la información encontrada.

Un recorrido por la web

Te diré cuáles son los aspectos que yo, como usuaria regular de internet y aprendiz aficionada de distintas disciplinas, suelo utilizar para seleccionar contenido relevante en la web:

  • Discernir entre lo que es una opinión o lo que es un hecho real. Esto lo hago de varias formas, una de ellas es atender a la forma de redacción. Algunas redacciones proporcionan fuentes y allí es cuando podemos verificar en esa fuente, que en efecto, se trata de un hecho real. ¿Pero cuáles son las fuentes? Entonces rastreo hasta llegar a un gran sello editorial o consultoras. Si busco fuentes o estadísticas, iré por consultoras y editoriales de la talla de Reuters, Deloitte o Bloomberg. Sin embargo, ni siquiera los grandes sellos han quedado a salvo. Incluso la BBC afrontó escándalos relacionados con las fake news.
  • A nivel inconsciente y meramente intuitivo, décadas de ser una internauta me han entrenado para diferenciar cuando una información consultada es relevante o no. También he aprendido sobre la ‘ilusión del enfoque’ (focus illusion), que acuña el fenómeno por el que creemos en la relevancia de un tema cuando estamos interesados en él y que es acentuado a medida que exploramos en la web.
  • Saber si se trata de un contenido publicitario, informativo o educativo. Todos estos contenidos si se basan en fuentes verídicas pueden aportar valor, sin embargo el contenido publicitario está hecho principalmente para vender, entonces sólo necesito estar atenta y ser consciente de esto.

Aprender en línea: caso

¿Cómo navegar por la información sin perderse en el intento? Aquí un caso. Como estudiante autodidacta de inglés que he decidido recurrir a la información que encuentro en línea, considero que con ensayo y error me ha ayudado en mi aprendizaje. Una de las acciones ha sido consultar portales o fuentes para aprender idiomas. Fuera de la fiabilidad, en este caso lo importante es que se adapten a mi forma de estudio, que ‘me gusten’. Este plano es tan subjetivo como fundamental para que yo aprenda.

También he recurrido a recursos multimedia que exceden a las aplicaciones dedicadas a ello y que no están diseñados específicamente con un fin educativo. Estoy hablando de medios de consumo popular como películas, series o podcast. En este último recurso he encontrado una herramienta imprescindible a la hora de practicar el idioma a nivel auditivo, especialmente a través de los programas que contienen conversaciones y entrevistas. También recurrí a antiguos portales (salas de chat, que aún existen) cuyos fines son sociales, pero que utilicé para conectar con personas nativas con intereses afines y con quienes pude practicar mi inglés conversacional. Pienso que la motivación por la amistad y el dinamismo que me aportan estas conversaciones han impactado en mi forma de abordar el aprendizaje.

Incluso si busco en sitios populares y masivos como YouTube o podcasts, apuesto por un gran sello, como Cambridge University, a quienes sigo en YouTube, cuando se trata de estudiar inglés. Pero incluso contando con estos recursos, eventualmente quiero simplificar el contenido, ir a sitios que tengan el formato que a mi me gusta, que es en general simple y que me recuerda a los libros de texto, sin el ruido visual que caracteriza a la mayoría de los medios y materiales modernos, como puede ser un blog (Tutorela en este caso) sobre los tiempos verbales en inglés.

Para seleccionar el material multimedia siempre me guio por las recomendaciones de quienes saben más que yo y cuya opinión respeto, en este caso los profesores reconocidos en el idioma Inglés. Pero aquí lo peculiar que otorga el acceso a tan distintos recursos es que puedo construir un corpus único y que está centrado en mis gustos y en mis afinidades y esta forma de seleccionar información y de curar contenidos para aprender es un sello de esta época.

Si ya has invertido mucho tiempo navegando por internet (que lo has hecho), todo lo que te digo te va a resonar, sobre todo cuando te hablo de la intuición. Sin embargo, si eres nuevo en esto de internet, te recomiendo que tomes en cuenta los aspectos para encontrar contenido de calidad que te mencioné anteriormente, te aseguro que son infalibles.

En conclusión, Internet es un recurso invaluable, pero hay que, como todo recurso, saber utilizarlo. Espero que una vez hayas leído este artículo te sientas mucho más confiado a la hora de buscar y encontrar contenido de calidad.

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