La memorable campaña ‘Teruel Existe’ reivindicaba, ya en los años 70 del siglo pasado, la necesidad de invertir recursos en una provincia afectada por la despoblación. Pretendía ubicarla en el mapa político y social de la época. Muchas reivindicaciones continúan, pero ya no hace falta ubicar este genuino territorio en ningunas coordenadas. De hecho, es precisamente en Teruel donde se está cartografiando el mapa más vasto y completo jamás imaginado: un mapa tridimensional en alta resolución del universo que nos ayudará a entender a escalas cosmológicas de dónde venimos, dónde estamos y hacia dónde vamos. Porque sin mapa, no hay rumbo.
Para hablar de esta ambiciosa quimera cartográfica, y de los otros proyectos científicos y de divulgación de primer orden que está desarrollando el Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón (CEFCA) en Teruel, y también del impacto que está teniendo en esas singulares tierras, entrevistamos al Dr. Antonio Marín-Franch, Subdirector del CEFCA y Responsable del Observatorio Astrofísico de Javalambre (OAJ), una instalación que ubica y ubicará más que nunca a Teruel en todos los mapas.

La España vaciada está llena de estrellas
La provincia de Teruel cuenta con una densidad de población de apenas 9 habitantes por km², una de las más bajas de España y del sur de Europa. El éxodo rural, que en un siglo ha reducido a la mitad la población, ha dejado pueblos prácticamente vacíos y envejecidos, con infraestructuras insuficientes y servicios difíciles de sostener. Sin embargo, que haya menos población conlleva una escasa contaminación lumínica que permite que muchos rincones de la provincia sean un lugar privilegiado para observar las estrellas.
La turolense Sierra de Javalambre es un paraje montañoso de gran relevancia ecológica, salpimentada de carismáticos pueblos y picos que superan los 2.000 m de altitud. También destaca por su excepcional cielo, reconocido con la certificación Starlight, ideal para la observación astronómica a todos los niveles.
¿Cómo y cuándo empezó Teruel a soñar con las estrellas?
A finales de los años 80, el Dr. Mariano Moles ya tenía en la cabeza la idea de construir un observatorio astrofísico en la provincia de Teruel para realizar cartografiados y proyectos cosmológicos.
Una búsqueda de potenciales lugares de calidad para la observación astronómica en la Península Ibérica permitió identificar, entre otros, a la Sierra de Javalambre como candidata ideal.
En ese momento ya hubo una primera campaña de caracterización del cielo. Se sabía que el Pico del Buitre era una buena ubicación para la observación porque había astrónomos aficionados que ya subían en aquella época, pero no se había hecho un estudio sistemático de caracterización del cielo.
¿Qué características hacen único al cielo de la Sierra de Javalambre?
El cielo de Javalambre tiene unas características idóneas para la práctica de la astronomía profesional. Es un cielo muy oscuro, sin apenas contaminación lumínica, y muy baja contaminación de aerosoles y de cualquier otro tipo. Es un cielo muy transparente, muy nítido.
Si ponemos esto en comparación con otros observatorios o con los estándares de la astrofísica profesional, cumple con los exigentes requisitos para que sea caracterizado como cielo oscuro. En lo que se refiere a la nitidez, está al primer nivel, comparable a cualquier otro observatorio del planeta. Por otra parte, más del 50% de las noches están completamente despejadas, y si contamos las noches parcialmente despejadas, supera el 70%.
«El cielo de Javalambre tiene unas características idóneas para la práctica de la astronomía profesional. Es un cielo muy oscuro, sin apenas contaminación lumínica, y muy baja contaminación de aerosoles y de cualquier otro tipo. Es un cielo muy transparente, muy nítido»
¿Encontrar un cielo con esta combinación de factores es muy complicado?
La Europa continental está muy densamente poblada. De hecho, si miramos un mapa de contaminación lumínica, hay muy pocas zonas que se salvan. La zona de Teruel, y la Sierra de Javalambre en particular, se encuentran en el núcleo de la España vaciada y la densidad de población es extremadamente baja. De hecho, es de las más bajas de Europa, comparable a la de Siberia. Y eso hace que la contaminación lumínica sea bajísima.
Por otra parte, las particularidades orográficas de la sierra hacen que los vientos dominantes en esta zona sean de régimen laminar, sin turbulencia atmosférica, y que la imagen que se observa del cielo sea excepcionalmente nítida.
Al final, toda esta combinación, hace que Teruel y la Sierra de Javalambre reúnan unas condiciones que son difíciles de encontrar, más en un continente como Europa. Es como un oasis. Nos ofrece cielos privilegiados para la observación astronómica.
De hecho, toda la comarca de Gúdar-Javalambre consiguió ya hace tiempo la certificación Starlight, que acredita la calidad del cielo para la práctica de la astronomía y es a su vez un catalizador del turismo astronómico. También ayuda a la protección del cielo. Lo mismo que se protegen los ríos y otros recursos naturales, hay que proteger los cielos y la capacidad de ver las estrellas. Gran parte de la población mundial no tiene acceso a la luz de las estrellas, es un recurso que hay que proteger.
Tenemos a un visionario que imaginó un observatorio astrofísico en Teruel y un cielo con unas características únicas. ¿Cómo se fraguó el proyecto a partir de ahí?
A principios de los años 90 se hizo una primera campaña de Site Testing para evaluar la calidad del cielo y se vio que funcionaba. Había una idea, un sitio y un proyecto, pero no tuvo mayor recorrido hasta que ya en los años 2000 surgió una oportunidad a través de los fondos de inversión de Teruel, que tratan de compensar el desequilibrio histórico de inversiones por la baja densidad de población de la provincia. Finalmente, se pudo fundar el Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón (CEFCA), en 2008.
El CEFCA es una fundación que pertenece al Gobierno de Aragón que nace con tres objetivos principales. Primero, el diseño, construcción y puesta en marcha del Observatorio Astrofísico de Javalambre. Segundo, realizar y llevar a cabo la explotación científica de los datos que proporcionan los telescopios e instrumentos del observatorio. Y tercero, promover la construcción de un centro para la divulgación y práctica de la astronomía, y fomentar la divulgación de la ciencia en general y de la astronomía en particular.
«La zona de Teruel, y la Sierra de Javalambre en particular, se encuentran en el núcleo de la España vaciada y la densidad de población es extremadamente baja. De hecho, es de las más bajas de Europa, comparable a la de Siberia. Y eso hace que la contaminación lumínica sea bajísima»


La Sierra de Javalambre vista desde el Pico del Buitre (1950 m) | La Vía Láctea en el cielo de Javalambre (📸 Jordi Busquets)
Dibujando el mapa del universo en Javalambre
Gracias a su baja contaminación lumínica, Javalambre alberga el Observatorio Astrofísico de Javalambre (OAJ), uno de los centros científicos más avanzados del mundo para estudiar el universo. El observatorio cuenta con telescopios de gran precisión y tecnología, y ya se ha posicionado como un referente en investigación astronómica, especialmente en cartografía estelar y estructura del universo. Las obras del observatorio se iniciaron en 2010 y la construcción de la fase actual finalizó en 2023.
Cuenta con dos telescopios principales: el JST250 (Javalambre Survey Telescope), equipado con un espejo primario de 2,5 metros de diámetro y la JPCAM, una cámara de 1,2 Gigapíxeles y 14 CCDs; y el JAST80 (Javalambre Auxiliary Survey Telescope), con 80 centímetros de diámetro y la cámara T80CAM. Ambos son ideales para realizar estudios de gran campo y profundidad en el rango óptico.
El proyecto principal del observatorio es el J-PAS (Javalambre Physics of the Accelerating Universe Astrophysical Survey), una de las mayores cartografías multibanda jamás realizadas, con unos 8500 grados2 del cielo visible desde Javalambre capturado en 54 bandas fotométricas estrechas, 2 intermedias y 3 anchas, para mapear millones de galaxias y desentrañar la naturaleza de la energía oscura y de la expansión acelerada del universo. Otro proyecto destacado es el J-PLUS (Javalambre-Photometric Local Universe Survey), un cartografiado fotométrico del universo cercano con 12 filtros de banda ancha, intermedia y estrecha que permitirá observar y caracterizar decenas de millones de galaxias y de estrellas de la Vía Láctea.


Astrofotografía circumpolar con la cúpula del telescopio JST250 (📸 Juan Carlos Leguey) | Cúpula del telescopio JAST80 con un visitante autóctono (📸 Jordi Busquets)
¿Cuándo se iniciaron las obras del Observatorio Astrofísico de Javalambre?
Desde su fundación, el CEFCA empezó a contratar personal científico y técnico pensando en el proyecto, y las obras empezaron en marzo de 2010, iniciando el primero de los tres objetivos fundacionales: la construcción de un observatorio que se concibe para llevar a cabo grandes cartografiados astronómicos.
El objetivo científico principal es realizar grandes mapas del universo, y eso ha sido fundamental a la hora de definir, diseñar y construir los telescopios y la instrumentación científica que se instala en ellos.
¿Qué hace diferente o especial al Observatorio Astrofísico de Javalambre?
Cuando se diseña un experimento o un telescopio, se diseña ya con un objetivo o varios objetivos científicos en mente.
En otros observatorios se diseñan telescopios e instrumentos un poco más generalistas, donde se pretende abarcar un elevado número de proyectos científicos con necesidades diferentes, con telescopios que requieren cambios de instrumentos en función de los proyectos que se vayan a llevar a cabo.
En cambio, el Observatorio Astrofísico de Javalambre y nuestros telescopios están dedicados y altamente especializados a nuestro objetivo científico, hacer grandes cartografiados astronómicos.
De todos los objetivos de investigación, ¿por qué se escogió como principal el cartografiado astronómico?
Para entender la motivación científica de los primeros cartografiados que estamos llevando a cabo tenemos que hablar de cosmología y del modelo estándar del origen y evolución del universo aceptado hoy en día.
Desde hace algo más de un siglo sabemos que el universo se está expandiendo, pero desde hace unos 20 años sabemos que esa expansión es acelerada. Eso es algo anti-intuitivo, porque si en el universo solo hay estrellas, galaxias… átomos y moléculas como las que conocemos, e incluso sabemos que también hay materia oscura, lo único que podría hacer el universo si se está expandiendo es frenarse.
La gravedad, que el único efecto que tiene es el de atracción, debería frenar la expansión del universo. Sin embargo, lo que observamos es que se está expandiendo de una manera acelerada. ¿Por qué? Nos falta un ingrediente. ¿Qué hay en el universo que no hemos detectado y que es responsable de esa expansión acelerada? A ese algo que no sabemos lo que es lo llamamos energía oscura.
Si hacemos unas cuentas aproximadas sobre la composición del universo sabemos que en torno al 5% es materia bariónica de átomos, un 20% se compone de materia oscura, que sabemos que interacciona gravitacionalmente pero no sabemos de qué está hecha; y el 75% es energía oscura de la que no sabemos absolutamente nada, solo que es la responsable de la aceleración en esta expansión del universo.
Hoy en día hay varios experimentos a nivel mundial para intentar entender un poco mejor qué es la energía oscura y cómo se comporta. Y el Observatorio Astrofísico de Javalambre, con su proyecto J-PAS, es uno de ellos. Queremos entender su naturaleza y cómo afecta a esta expansión del universo, y cómo lo ha ido haciendo a lo largo de las distintas edades del universo.
«La gravedad, que el único efecto que tiene es el de atracción, debería frenar la expansión del universo. Sin embargo, lo que observamos es que se está expandiendo de una manera acelerada»
¿Y cómo se estudia algo de lo que no se sabe nada, como es el caso de la energía oscura?
Ahora tocaría hablar de la Teoría de la Relatividad General de Einstein. Sin entrar en detalle, la Relatividad General dice que materia y energía son equivalentes. Pero no solo eso, sino que geometría y materia-energía son lo mismo. Es decir, si entendemos la geometría del universo, cómo se distribuyen las galaxias, las estructuras del universo… podremos sacar información sobre su contenido en materia-energía.
Si queremos entender la energía oscura, podemos estudiar la geometría del universo. Porque el estudio de la geometría y del contenido en materia-energía del universo es equivalente.
Nosotros estudiamos la geometría haciendo un mapa tridimensional en alta resolución del universo para, a partir de ahí, midiendo determinados parámetros, sacar información sobre el contenido-energía, en particular de la energía oscura del universo.
¿Cómo se elabora el mapa tridimensional del universo que se está realizando en Teruel?
Midiendo posiciones en tres dimensiones de galaxias y de estructuras del universo. Para ello, necesitamos telescopios que observen grandes regiones de cielo con un gran campo de visión. También necesitamos buena calidad de imagen, porque si no, no podríamos distinguir o resolver determinadas estructuras. Y, por último, necesitamos medir distancias. Medir distancias en astrofísica es un tema complejo. Cuando observamos el cielo, sí que vemos cuánto brilla una estrella, pero no sabemos si es una estrella brillante que está lejos o una estrella débil que está cerca. Y con las galaxias ocurre algo parecido. Entonces, para medir distancias necesitamos observar el espectro electromagnético de la luz, observar el cielo en 56 colores diferentes.
Para poder construir el mapa tridimensional del universo los requerimientos del proyecto fueron telescopios de gran campo de visión, buena calidad de imagen, un tamaño suficiente para cubrir un volumen de universo significativo y observarlo en 56 colores. Algo que no se ha hecho hasta la fecha, para extraer de ahí toda la información física de cada una de las galaxias y estrellas que observamos. Y uno de esos parámetros que medimos es la distancia.
«El Observatorio Astrofísico de Javalambre está específicamente diseñado para hacer grandes cartografiados, y nuestros telescopios están dedicados y altamente especializados a nuestro objetivo científico»


Telescopio JST250 | Telescopio JAST80 (📸 CEFCA)
El ser humano lleva realizando mapas de los mares y los continentes desde hace milenios, también del cielo para orientarse y calendarizar su actividad. En el el universo, ¿sin un mapa también estamos perdidos?
Llevamos haciendo cartografiados del cielo desde hace siglos. Los primeros cartografiados no tenían un objetivo cosmológico, obviamente. Cuando las primeras culturas griegas observaban el cielo y hacían un mapa de las constelaciones, era seguramente para empezar a sembrar cuando una determinada constelación aparecía al atardecer. Con el tiempo, se han ido elaborando cartografiados más detallados. Primero a simple vista, después con pequeños telescopios en los que uno se pega con el ojo, con placas fotográficas, con detectores, con filtros…
El observatorio de Javalambre está haciendo un cartografiado de última generación y alta resolución, pero forma parte del esfuerzo que la humanidad lleva haciendo desde sus orígenes. En los inicios quizá el objetivo era medir el tiempo, ahora también medimos el tiempo, pero con un concepto de tiempo completamente diferente, un tiempo cosmológico, un tiempo que se integra en la Relatividad General de Einstein.
Estas estructuras a gran escala nos aporta información para poder caracterizar y comprender mejor el universo en el que estamos. Cómo es, cómo ha evolucionado, cómo va a evolucionar, de qué se compone. La estructura del cosmos no es azarosa, es el resultado de las condiciones iniciales y de la física que rige nuestro universo.
¿Cuánto se tarda en realizar un mapa del universo?
El J-PAS es un proyecto que típicamente dura 10 años. Aunque al final, que dure 7 o 12 años va a depender de muchos parámetros y no todos están bajo nuestro control, como las condiciones meteorológicas.
Para obtener resultados científicos que requieren del estudio de la estructura a gran escala de la observación de grandes volúmenes del universo vamos a tener que esperar a que avancen las observaciones, más en la segunda mitad del proyecto. Pero hay otros resultados que llegan desde el primer día: el estudio de galaxias, de estrellas o descubrimientos inesperados.
De hecho, todo esto ya está ocurriendo. Ya estamos empezando a tener los primeros resultados científicos con el telescopio principal y el proyecto J-PAS.
¿Qué primeros descubrimientos que habéis realizado destacarías?
Con las primeras observaciones que hicimos ya apareció un cúmulo de galaxias que no estaba descubierto. Caracterizar cúmulos de galaxias también está relacionado con la estructura a gran escala del universo.
También hemos descubierto determinados objetos que son muy raros de detectar. Por ejemplo, estrellas de muy baja metalicidad, galaxias con líneas de emisión extrema, cuásares, dos supernovas y cientos de asteroides que vamos reportando y catalogando.
En las distintas líneas de trabajo vamos realizando pequeños descubrimientos y esperamos tener en algún momento un volumen de datos suficiente para poder ya atacar los objetivos científicos principales.
«El observatorio de Javalambre está haciendo un cartografiado de última generación y alta resolución, pero forma parte del esfuerzo que la humanidad lleva haciendo desde sus orígenes»
En un mundo en el que parece que todo está inventado, en el que creemos que todo está explorado, cuando se realiza un nuevo descubrimiento astronómico, ¿cómo lo vivís los investigadores?
Como todos los trabajos, tiene días buenos y días no tan buenos. Hay temporadas donde intentas alcanzar un objetivo sin éxito y es frustrante. Pero cuando algo sale bien, en este caso cuando descubres una galaxia de unas determinadas características o te das cuenta de una relación que nadie había visto antes al estudiar un objeto de un determinado tipo, una supernova… ese día es el mejor trabajo del mundo, es muy emocionante.
Además, el CEFCA es un centro de investigación joven que no es muy grande, somos en total unas 60 personas trabajando en el mismo proyecto, y cuando hay una buena noticia lo disfrutamos en equipo.


La galaxia NGC7331 captada en el proyecto J-PLUS por el telescopio JAST80 | Imagen de una parte del cielo observable con J-PAS tomada con el telescopio JST250 (📸 CEFCA)
¿En qué fase de la planificación del observatorio nos encontramos?
Hace un año, con la puesta en marcha de la cámara JPCAM del telescopio principal, el concepto inicial del observatorio ha finalizado. Consideramos que, después de 14 años desde que llegó la primera máquina a remover tierra, el observatorio está ya funcionando y operando al cien por cien. Pero eso no quiere decir que ahora nos crucemos de brazos.
Como son proyectos que suelen durar 10 o 14 años, no podemos esperar a que los actuales finalicen para empezar a pensar en la siguiente generación, tenemos que anticiparnos. Estamos ya pensando en cuál va a ser la siguiente generación de proyectos que vamos a realizar con los telescopios de los que disponemos, con esta instrumentación científica o con otra diferente. Y también estamos pensando en aumentar el número de telescopios en el observatorio para abrir otras líneas de investigación.
ARRAKIHS es la primera misión espacial liderada por España, aprobada por la Agencia Espacial Europea, que va a lanzar al espacio un satélite con cuatro telescopios, dos binoculares de pequeño tamaño para estudiar galaxias parecidas a nuestra Vía Láctea, con la finalidad de entender mejor la naturaleza de la materia oscura.
Nosotros participamos a nivel científico y a nivel tecnológico, no solo liderando todo el desarrollo de tratamiento de datos de esa misión, sino también instalando una copia del telescopio que se va a lanzar al espacio en el observatorio de Javalambre, para que antes de que se lance, tengamos bien caracterizados el sistema, la estrategia de observación y todas las rutinas de tratamiento de datos.
Eso sería un nuevo telescopio y proyecto. Y tenemos un par más en mente en torno a telescopios de gran campo de visión, que al final es nuestra área de experiencia. En este caso, orientados a proyectos de defensa planetaria y de basura espacial con la idea de integrarnos en una red de la Agencia Espacial Europea y de la Agencia Espacial Española para el estudio, caracterización y seguimiento de asteroides con riesgo potencial de colisión con la Tierra, y también para caracterizar y hacer un mejor muestreo de toda la basura espacial que cada vez más está en torno a nuestro planeta.
«Consideramos que, después de 14 años desde que llegó la primera máquina a remover tierra, el observatorio está ya funcionando y operando al cien por cien. Pero eso no quiere decir que ahora nos crucemos de brazos»
¿El conocimiento y los descubrimientos deberían ser siempre compartidos y accesibles? ¿Es así en astronomía? ¿Hay diferencias en ese sentido entre distintos ámbitos de la ciencia?
Hay ramas de la ciencia y de la investigación que tienen maneras de funcionar un poco diferentes. En mi opinión, la astrofísica es una ciencia muy abierta.
Todos los datos que obtenemos desde Javalambre son privados durante un cierto tiempo, porque también es de recibo que los centros de investigación e investigadores que han hecho un esfuerzo para poner en marcha el proyecto tengan ese acceso privilegiado temporalmente para sus proyectos científicos. Pero pasado ese tiempo prioritario los datos son públicos. Y en astrofísica es habitual y necesario, y la manera de maximizar el retorno científico por dos motivos. Primero, es necesario porque si hay más investigadores accediendo y explotando científicamente unos datos, el número de resultados que se pueden alcanzar potencialmente es mayor. Y segundo, porque muchas veces es fundamental contrastar un resultado científico, sobre todo cuando ese resultado científico es de cierto impacto es importante que grupos de investigación completamente independientes tengan acceso a los datos crudos para que hagan sus propias investigaciones y verifiquen si realmente se llega a las mismas conclusiones o no.
En nuestro caso, no solo compartimos los datos, sino la propia infraestructura. El Observatorio Astrofísico de Javalambre es una Infraestructura Científica y Técnica Singular (ICTS), reconocida por el por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. El Gobierno de España nos reconoce como una instalación única en el entramado científico y técnico del país para promover y fomentar el acceso a sus instalaciones a la comunidad científica y a la industria de la ciencia a nivel internacional, pero sobre todo a nivel nacional.
Nosotros ofrecemos un mínimo del 20% del tiempo de observación de nuestros dos telescopios a nivel internacional. Y también ofrecemos servicios de asistencia tecnológica a la industria de la ciencia para reforzar el entramado privado, que es fundamental para que la industria y la ciencia de un país madure y evolucione adecuadamente.
Nuestros datos son públicos, pero es que incluso la propia infraestructura está abierta a que investigadores de cualquier sitio puedan ejecutar sus observaciones desde Javalambre.
«Hay ramas de la ciencia y de la investigación que tienen maneras de funcionar un poco diferentes. En mi opinión, la astrofísica es una ciencia muy abierta»
Más allá de la ciencia: territorio, turismo, y divulgación
Galáctica es un centro dedicado a la divulgación y práctica de la astronomía, impulsado por el CEFCA y ubicado en Arcos de las Salinas. Este espacio ofrece una amplia área museográfica interactiva, adaptada a distintos niveles de conocimiento tanto para niños como para adultos, con abundantes contenidos sobre el cielo y el Universo. Además, cuenta con zonas especialmente diseñadas para actividades de divulgación, talleres, cursos, prácticas estudiantiles y trabajos de campo, permitiendo a los visitantes una experiencia inmersiva en el estudio y exploración del cosmos.
Tanto Galáctica como el Observatorio Astrofísico de Javalambre son unos dinamizadores para la comarca de Gúdar-Javalambre, en la que se ubican ambos dispositivos, y que comprende un total de 24 municipios y unos 8.000 habitantes. En sus pequeños y pintorescos pueblos, la vida rural y casi siempre tranquila se mezcla con el interés científico y un atractivo turístico creciente por la astronomía. La ciencia sigue buscando respuestas a preguntas eternas en Teruel, mientras difunde y pretende perpetuar su actividad despertando la curiosidad de las nuevas generaciones.


Además de investigar, el CEFCA realiza una importante acción de divulgación, con Galáctica como máximo estandarte. ¿Qué otro tipo de actividades se realizan?
Galáctica es nuestro máximo exponente de divulgación. A nivel de CEFCA, cada año también damos múltiples charlas, tanto para el público general como en colegios e institutos, para intentar despertar vocaciones científicas. Incluso, en algunas ocasiones, más orientadas al sector femenino, con el Día de la niña y la ciencia. Nuestra responsabilidad es hacer la ciencia de la mejor manera posible, pero también contarla a la sociedad.
Cada año organizamos un curso divulgativo en la Universidad de Verano de Teruel, abierto a cualquier persona, y participamos en muchas charlas. A mitad de camino entre la divulgación y la investigación, llevamos ya varios años recibiendo estudiantes de China y de Hong Kong en Arcos de las Salinas para realizar observaciones. También participamos en la formación académica de estudiantes de física de la Universidad Internacional de Valencia.
¿Qué impacto ha tenido el Observatorio Astrofísico y Galáctica en la Sierra de Javalambre y en sus pueblos?
Desconozco los números del impacto socioeconómico, pero sí que es cierto que la puesta en marcha del Observatorio Astrofísico de Javalambre en el Pico del Buitre, y la construcción de un centro de divulgación y práctica de la astronomía como Galáctica, ha sido un catalizador para promover muchas actividades a varios niveles de turismo astronómico y un atractor de gente.
El CEFCA participó y apoyó el proceso de certificación Starlight de la comarca Gúdar-Javalambre. De hecho, ahora en torno al 60% del área de la provincia de Teruel ya tiene esa certificación. Hay muchos negocios, hoteles, restaurantes e incluso empresas que han nacido para hacer uso de esta oportunidad.
La Vuelta Ciclista a España ha finalizado en dos ocasiones en el Pico del Buitre. La retransmisión de la etapa es un publirreportaje de toda la provincia de Teruel y de los pueblos por los que va pasando, que luego además cataliza y fomenta, y eso también lo estamos «sufriendo» en el observatorio, el turismo de bicicleta. En verano especialmente ha aumentado significativamente el número de ciclistas que vienen a la zona. Y eso también tiene un impacto socioeconómico positivo.
A nivel tecnológico, el CEFCA también contrata a varias empresas locales para suministros generales e incluso algunos especializados, con lo que también hay un impacto en el entramado industrial y de servicios que demandan el centro de investigación, el observatorio y Galáctica al entorno local.
«Nuestra responsabilidad es hacer la ciencia de la mejor manera posible, pero luego también contarla a la sociedad»

En cada pueblo de la comarca hay un mirador para ver las estrellas. A nivel de infraestructuras, aparte de mejorar carreteras y otros dispositivos, ahora también está llegando la fibra óptica.
Ese es otro ejemplo, quizá el más reciente. La fibra óptica que estamos desplegando hacia el observatorio y que al final terminará dando conexión a todos los pueblos que hay en el camino es una ventaja muy interesante para que se pueda seguir dinamizando la zona y frenar, o incluso revertir, la pérdida de población. Para empezar, la gente que puede teletrabajar a lo mejor elige vivir aquí, e incluso se pueden instalar empresas. Porque al final, hoy en día, es fundamental tener una buena conexión a internet para casi cualquier actividad.
Sigamos hablando de turismo astronómico. ¿Qué impacto pueden tener eventos como los próximos eclipses solares que se podrán observar en España?
Eso va a ser una oportunidad única, y de hecho a España le ha tocado la lotería de los eclipses. En 2026 habrá un eclipse total. En 2027 también hay otro total que pasa solo por la zona sur de España y el norte de África, y en 2028 hay uno anular que también se verá desde la península.
Un eclipse solar puede mover a tanta gente como un mundial de fútbol. No somos conscientes de lo que un eclipse solar de estas características puede ocasionar. Algunos sí, que somos los que estamos en contacto con gente que ya lo ha vivido recientemente en el continente americano.
Hace unos meses se formó la Comisión Nacional del Eclipse, en la que participa CEFCA. Desde hace más de un año se está trabajando en preparar las infraestructuras y concienciar a las autoridades de que hay que estar preparado para ser capaces de recibir esa avalancha de gente que va a venir, y también aprovechar la oportunidad.
No deja de ser un reto, porque en zonas como la de Teruel, donde la infraestructura no está preparada para recibir multitudes, ¿dónde puede ir la gente y dónde no? Hay que controlar los aforos en determinados puntos porque imagina que hay un incendio en una montaña donde tienes 100.000 personas. Pues podría pasar.
Es una oportunidad, pero tenemos que estar preparados.
¿Debería estudiarse más astronomía en las escuelas?
Yo pienso que sí porque sencillamente apenas se estudia. No sé si hay un tema en Ciencias Naturales que te dicen o que se menciona qué es un planeta y poco más, pero no se estudia. De hecho, eso es algo que hemos identificado a nivel local, incluso con los mismos profesores que reclaman que el profesorado tenga una mayor formación en astronomía y que se incluya más la materia en la en la educación de primaria, secundaria e incluso infantil.
Creo que tenemos la suerte de que es una rama de la ciencia que puede despertar curiosidad, inquietud y vocación, no para que todo el mundo acabe estudiando astrofísica, que no es el caso, pero sí que es una oportunidad, por la propia naturaleza humana, de despertar inquietudes por la ciencia y por querer entender el mundo que nos rodea. Y luego ya que cada uno vaya en la dirección que le interese.

¿Por qué debemos conocer y entender el universo?
El ser humano, desde que tiene uso de razón, está intentando entender el entorno en el que se mueve. Quizá hay varios enfoques que se pueden dar para responder a esta pregunta.
El primero, quizá el más práctico, es que nosotros entendamos el universo y las leyes que rigen nuestro entorno. Y no hablo a nivel de espacio, planetas, estrellas, o galaxias. Conocer qué nos rodea es fundamental para el ser humano. Entender cómo funcionan las cosas, predecir cómo van a funcionar. Avanzar en ciencia básica, y en el desarrollo tecnológico que van de la mano, hace que nuestras sociedades cada vez tengan una mayor calidad y expectativa de vida.
Hoy en día no se puede concebir prácticamente ninguno de los aspectos de la vida que nos rodea sin la ciencia que hay detrás. Y esa ciencia es el resultado de un esfuerzo conjunto en investigaciones que, a priori, parecían solo un ejercicio puramente filosófico o teórico. La experiencia nos dice que todo esto al final suma, converge y nos permite desarrollar todo el entorno que tenemos: médico, tecnológico, etcétera.
Y con un enfoque más filosófico, ¿quién no se ha sentado alguna vez a mirar las estrellas y le ha dado por filosofar? ¿Y eso qué es? ¿Qué somos nosotros? ¿Qué habrá allí? También eso alimenta la curiosidad y la necesidad de entender, como el arte o la música, y en general en cualquier rama de la ciencia.
«Hoy en día no se puede concebir prácticamente ninguno de los aspectos de la vida que nos rodea sin la ciencia que hay detrás. Y esa ciencia es el resultado de un esfuerzo conjunto en investigaciones»
La investigación cataliza y exige desarrollos tecnológicos para poder dar respuesta a proyectos científicos que a lo mejor la gente puede no ver conectados con su día a día. Pero precisamente esos desarrollos tecnológicos luego tienen otras aplicaciones en la vida real. La astronomía y la ciencia espacial han impulsado el desarrollo y mejora de elementos como el sensor CCD de las cámaras digitales, los detectores infrarrojos o las salas limpias que se usan en los quirófanos.
Otro ejemplo es la Teoría de la Relatividad de Einstein, que son unos desarrollos matemáticos complejos y unas conclusiones abstractas y difíciles de entender. Cuando se teorizó daba respuesta a alguna de las preguntas no resueltas del modelo cosmológico estándar. Pero hoy en día, si no fuese porque conocemos la Teoría de la Relatividad, no podríamos tener satélites ni GPS, por ejemplo. Y hay muchos ejemplos más.
Cualquier avance científico y tecnológico, que siempre van de la mano, al final tienen un efecto en la sociedad y hace que vivamos cada vez con más calidad de vida.

Vista nocturna del bosque de cúpulas de Galáctica (📸 Galáctica)
Carl Sagan afirmaba que “somos el medio para que el universo se conozca a sí mismo”. ¿Realmente necesitamos crear una cantera de jóvenes hechos de polvo de estrellas que piensen sobre las estrellas? ¿La divulgación científica es imprescindible?
Para mí es una obligación. Nosotros somos empleados públicos que trabajamos en un proyecto, que pertenece en este caso al Gobierno de Aragón, y es nuestra responsabilidad hacerlo de la mejor manera posible. Y hacer la ciencia todo lo bien que seamos capaces.
Nuestro objetivo no es la cantidad de cosas que hacemos, sino la calidad de las cosas que hacemos. Y como parte de ese objetivo, también es fundamental y es una obligación el retorno a la sociedad, no solo de los resultados científicos, sino también del conocimiento de lo que se está haciendo. Porque hay un sector de la sociedad turolense, la que conoce el proyecto, que yo creo que se siente orgullosa de que en Teruel se estén haciendo este tipo de cosas. La sociedad que realiza este esfuerzo y esta inversión debe ser conocedora de lo que se está haciendo.
Queremos despertar vocaciones. Nos gusta mucho divulgar y es algo que tenemos interiorizado. Quizá el ejemplo más claro es Galáctica, que es el resultado del esfuerzo y del cariño que el personal de CEFCA ha puesto en este proyecto de divulgación.
A tu parecer, ¿cuáles han sido los logros recientes más importantes de la astronomía en particular y de la ciencia en general?
Para mí, el descubrimiento de mayor relevancia o impacto fue la detección por primera vez de ondas gravitacionales. La teoría de Einstein, de nuevo, las predice, pero entonces era imposible detectarlas y verificarlas. El hacer los desarrollos y los avances tecnológicos para ser capaces de detectarlo y confirmarlo, fue un gran hallazgo, tanto tecnológico como filosófico, pero por encima de todo abrió una nueva ventana a la observación del universo. Porque hasta ese momento todo lo que sabíamos del universo venía de analizar la luz que nos llegaba de las estrellas.
La astrofísica no es una ciencia experimental que pueda coger una estrella y hacer experimentos. Tenemos que observar, recibir esa luz, diseccionarla, clasificarla y manipularla para sacar toda la información que seamos capaces.
Y a partir de ahí se abrió una nueva ventana que no es la luz, ahora ya son las ondas gravitacionales, esas oscilaciones en el espacio-tiempo, que son algo completamente independiente, y que estoy seguro de que en los próximos años nos van a reportar descubrimientos imprevisibles.
¿Qué descubrimiento te gustaría realizar en el futuro en el Observatorio Astrofísico de Javalambre?
No lo sé, pero mi apuesta es que el descubrimiento más relevante de todo el proyecto no es ninguno de los que estamos planificando.
Es decir, ya sabemos lo que tenemos controlado, pero quiero pensar que va a haber algo inesperado, que esta nueva observación al cielo y al universo, con esta nueva estrategia observacional, nos va a proporcionar una sorpresa.
Es una respuesta ingenua, y seguramente te hubiera dado la misma respuesta con 12 años. No es que crea que va a pasar, pero hay una ilusión en mí que le gustaría que eso pasase.
A ver qué encontramos.

