Los que juegan a Pokémon GO son más inteligentes

La fiebre por Pokémon GO ya ha pasado su pandemia inicial, pero podemos decir que todavía está en cuarentena. El mundo parece estar dividido entre amantes y detractores del juego y, aunque algunos se hayan pasado de una parte a otra de la opinión pública, parece no haber punto medio.

Sin duda, Pokémon GO es un fenómeno cultural, comercial y social. No por su poder revolucionario, ni mucho menos, pero sigue ocupando un espacio significativo de la agenda mediática y de las charlas más o menos informales. Más allá de las anécdotas sobre los límites -o no límites- de la estupidez humana, o de los análisis marketinianos sobre su éxito, como diría algún detective en blanco y negro: el propio debate abre otras vías de investigación. Vamos al lío.

El pasado 26 de julio, Eduardo Prádanos, uno de los gurús españoles sobre transmedia -al que he tenido el gusto de oír en alguna charla-, escribió un texto titulado Los que juegan a Pokémon GO son subnormales basado en los comentarios que suscitó un vídeo de esos en los que la gente se mueve como una horda de zombies en busca de cerebros frescos al oír el nombre de un Pokémon glamuroso. El artículo inicialmente se publicó en el blog de su empresa y empezó a ser viral, pero la cosa acabó de explotar cuando lo publicaron los colegas de Yorokobu.

Es probable que hayas visto el texto en alguna red social, que lo hayas compartido o comentado, o incluso lo hayas leído (aunque sea una parte). Y ahí precisamente radica parte de su interés o del gancho que generó tantos clics como confusión. El titular y la primera parte del artículo parece posicionarse en contra del famoso juego, y dado que el déficit de atención va en detrimento, mucha gente pensó que el artículo defendía esa postura. Todo lo contrario. Si leemos la segunda parte del artículo, Prádanos tiene más bien una posición favorable, y de hecho se postula como jugador más o menos avanzado.

La típica imagen idilíca de Pokémon GO

Rondando los treintaytantos, yo nunca había visto ni un episodio de la serie Pokémon. Por mucho que se venda la geolocalización o la realidad aumentada como claves, la inclusión de una famosa franquicia -ya casi vintage- de la que mucha gente guarda gratos recuerdos ha sido un puntal de su éxito. Ya hemos leído que Pokémon GO utiliza prácticamente el mismo diseño que Ingress, su predecesor también ideado por Niantic, que si bien habrá vivido una segunda juventud por transfusión de valores, no tuvo ni por asomo la misma repercusión.

Otra parte del éxito comercial ha sido la viralidad por ser viral. Más allá de la publicidad realizada, el hecho de que el videojuego haya estado en boca y manos de cualquiera que tuviera voz y palabra también ha ampliado el alcance del juego. Por eso los jugadores no responden a un público delimitado, juegan niños, jóvenes y mayores. Hoy, de hecho, he conocido a una madre que jugaba Pokémon GO mientras su hija adolescente, con iPhone, ni lo tenía instalado. Mucha gente quiere jugar al juego del que todo el mundo habla.

Si bien la bola de nieve se ha hecho demasiado grande, también en los medios de comunicación “serios”, huyo de las teorías que afirman que el juego es una nueva forma de manipulación social o la constatación del inicio del fin de la humanidad.

Realmente se ha demonizado a Pikachu, que más bien me parece gracioso aunque dicen que no lucha demasiado bien. Pero estamos delante de un simple juego. Ni más ni menos. Puede parecernos más o menos divertido, original, usable o entendible, pero sigue siendo un juego. Muchos de los que lo critican, es más que probable que en algún momento se hayan pasado sus horas jugando al Candy Crush, haciendo Sudokus, viendo Hombres y mujeres y viceversa, dando de comer a un Tamagotchi, intentando resolver un cubo de Rubik, o incluso buscando 6 dedos a un selfie.

Y aunque decir que Pokémon GO es saludable al “obligarnos” a salir de casa –a pesar de los riesgos de andar mientras miramos el móvil– puede tildarse de demagogia, lo cierto es que jugar, por jugar, no tiene nada de malo. Vamos, que hasta Frank Underwood juega a las consolas. Hay cosas mucho más extendidas que pueden resultar más problemáticas para la sociedad, pero ahora no vamos a caer en el “y tú más”.

Fran Underwood tramando alguna de las suya mientras mata algunos bits

Probar un juego nuevo, del tipo que sea, puede resultar una pequeña aventura. Dependiendo del juego, hasta puede estimular nuestras neuronas o endorfinas. Pokémon GO puede no ser especialmente divertido, pero probar un juego del que todo mundo habla también responde a nuestra curiosidad humana, aunque sea para formarse una opinión antes de criticar.

Como en casi todo, el problema no radica en el qué, sino en el cómo. Si nos pasamos más horas jugando a Pokémon que mirando a los ojos de la gente -ya no digo que leyendo un libro-, o dejamos “para mañana” lo que tenemos que hacer hoy por ir lanzando Pokéballs, pues quizá sí que tengamos que plantearnos algo, o no. Tampoco prejuzguemos a los que vemos atrapados/atrapando Pokémons, no sabemos lo que hacen con el resto de su tiempo. A lo mejor son voluntarios en una ONG y tú no.

Quizá sí que Pokémon GO es el penúltimo exponente de los problemas que puede desencadenar el uso de la tecnología. Pero -parafraseando un clásico cinematográfico-, ¿qué ha hecho una tecnología como internet por nosotros? Vale, sí, ha creado nuevos canales de comunicación y está democratizando todos los conocimientos de la historia de la humanidad. Pero, ¿qué más ha hecho por nosotros?

Claro que la cosa se puede volver enfermiza y podemos llegar a mirar el mundo a través de la pantalla del móvil más que con nuestras retinas. Un segundo, quizá antes de Pokémon GO ya lo hacíamos cotilleando y exhibiéndonos en Facebook, postureando en Instagram o haciendo unas risas con el meme de turno que circula por Whatsapp.

Y ahí es cuando tenemos que saber apagar el móvil y encender la vida. Ahora, a cazar Pokémons a otra parte.

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2 comentarios en “Los que juegan a Pokémon GO son más inteligentes

  1. Hace poco le dije a una amiga: “La sociedad de hoy no está preparada para lo que se avecina en cuanto a relaciones sentimentales. La gente se considera muy progre, pero en realidad no lo es. Cambiar hacia algo desconocido les da miedo”. Tinder, Adoptauntio, Hppn… el mercado abierto las 24h hace que las relaciones, y ahora mucho más que nunca, ya no sean como antes. La “pareja tradicional” tal y como se ha conocido hasta hace nada camina sus últimos pasos hacia el cadalso para ser guillotinada con un ZAS! limpio y sin ruido. El avance tecnológico está cambiando nuestras vidas a todos los niveles. PokemoGO es otro ejemplo de ello. Pero no debemos escandalizarnos o asustarnos. Se llama evolución.

    1. Gracias por tu comentario! Como dices, quizá la tecnología no está acabando con la sociedad, está creando una nueva sociedad… pero debemos ser igual de críticos con el progreso que con la historia. Abrazo!

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