La mujer artista en la Historia del Arte – Parte I

¿Por qué no encontramos grandes mujeres artistas en la Historia del Arte? ¿Será porque no ha habido? ¿O, simple y llanamente, porque se las ha excluido de la Historia del Arte? Hoy os propongo un paseo por la Historia del Arte pensada en femenino, pasando por personajes como Dora Maar o Tamara de Lempicka, entre otras muchas mujeres que fueron excluidas a pesar de su gran técnica y obra artísticas.

Estas mismas preguntas que os he propuesto en la cabecera de entrada son las que se cuestionó la historiadora Linda Nochlin en los años 70 y fue alrededor de ellas que, incluso, consiguió llevar a cabo una exposición, la primera de sus características, en la que todos los artistas expuestos fueron mujeres para, así, empezar a despertar grandes cuestiones alrededor del tema.

Por otro lado, Griselda Pollock, teórica del arte, fijándose en las figuras de Marianne Brandt y Gunta Stölzl, diseñadoras de la Bauhaus que nunca pudieron acceder a la disciplina de Arquitectura dado que las mujeres debían dedicarse al diseño de pequeños objetos, como por ejemplo la confección de tejidos, también se preguntó algo muy interesante… ¿Las artes menores son menores y es por ello que se dedican a ellas las mujeres o son menores porque las llevan a cabo mujeres? Y es que, dentro de la Historia del Arte, aparte de encontrar pocas mujeres artistas, son aún más minoritarias aquellas que se dedicaron a los grandes géneros del Arte, como podrían ser el Retrato, la Arquitectura o la Pintura de Historia.

De la misma manera, tal y como destacó también el grupo feminista reivindicativo en el mundo del Arte Guerrilla Girls, ¿por qué hay tan pocas mujeres artistas en las grandes colecciones artísticas mundiales, si gran parte de los temas representados se encuentran protagonizados por mujeres que, a su vez, acostumbran ir desnudas?

Guerrilla Girls

En todo este proceso que se inició en los años 70 y que continúa vigente hasta nuestros días, cabe destacar el papel como símbolo del feminismo que tuvo la pronta muerte de la escultora, encasillada dentro de las segundas vanguardias americanas, Eva Hesse pues, de hecho, podríamos decir que es a partir de ella que todo este cuestionamiento se inició. Además, cabe destacar el papel de personajes como Cindy Sherman, fotógrafa de los mitos de Hollywood como herramienta de crítica del estereotipo de modelo femenino que se estaba vendiendo en los medios de comunicación, o Barbara Kruger, con sus famosos mensajes reivindicativos.

Barbara KrugerVolviendo al tema protagonista de esta entrada, destacar que, si bien es cierto que la mujer no destaca como artista dentro de la Historia del Arte, también encontramos a algún que otro ejemplo de artista que sí consiguió hacerse un lugar en un mundo patriarcal, como podrían ser Artemisia Gentilleschi o Berthe Morisot. Sin embargo, cabe decir también que todas ellas no se formaron en la Academia (institución que no permitía el acceso a mujeres y que, cuando lo hizo, la formación artística que recibían no incluía uno de los géneros más preciados por la Academia del Arte, el desnudo), sino que la gran mayoría tuvieron la suerte de tener padres que se interesaron por su formación o que, incluso, eran artistas. Si no hubiese sido así, muchas de ellas quizá no hubiesen llegado a producir lo que produjeron.

Éste es, precisamente, el caso de nombres tan reconocidos, como podrían ser Dora Maar, Maruja Mallo, Tamara de Lempicka, Louise Bourgeois, Eva Hesse, Ana Mendieta o Frida Kahlo, entre muchos otros, pero que, aún así, no sonaron hasta bastantes décadas después de la realización de su obra, al ser silenciados por la misma Historia del Arte o explicados con argumentos tales como “era buena artista porque en su arte se reflejan todos los traumas de su vida”, siempre relacionando la mujer con lo sentimental e íntimo, en vez de valorar su técnica.

¿No os parece que conocemos demasiado más a Artemisia Gentilleschi por la violación que sufrió por parte de un ayudante del taller de su padre que por su obra en sí misma? ¿O a Louise Bourgeoise por los traumas de infancia que arrastraba? ¿O a Frida Kahlo por todo lo que sufrió en vida? ¿O a Maruja Mallo por su excentricidad, considerada locura, en los últimos años de su vida?

En definitiva, mujeres que estaban en los grandes movimientos artísticos, que se las tenía en cuenta permitiendo su participación en las grandes exposiciones del momento y siendo escuchadas en los grandes debates entre sus coetáneos y reconocidos artistas masculinos, pero que, lamentablemente, se las silenció en la Historia del Arte, no siendo reivindicado e, incluso conocido, su papel hasta bastantes décadas posteriores.

De esta manera, por ejemplo, Dora Maar trabajaría mano a mano con Man Ray en todo lo que hacía referencia al mundo del fotomontaje fotográfico, siendo la pionera en esta técnica junto con su reconocido compañero varón y, a su vez, la única fotógrafa surrealista de la Historia del Arte pero, sin embargo, sólo constó el nombre de él en todo este proceso; por otro lado, encontramos la figura de Maruja Mallo, quien se relacionó con personajes como Luís Buñuel o Salvador Dalí, formando parte del movimiento surrealista, a pesar de que no se la conociese hasta bien entrados los años 80; o Louis Bourgeois quien, a pesar de estar plenamente dentro del movimiento expresionista estadounidense, no se la reconoció con una exposición retrospectiva de su obra hasta bastantes décadas después.

En definitiva, mujeres que no fueron reconocidas adecuadamente en un mundo masculino y patriarcal pero que, a su vez, cabe también destacar que quizá tampoco fueron capaces ellas mismas de entrar en él, conllevando un cierto retroceso, aunque involuntario, por su parte. Louise Bourgeois, por ejemplo, reconoció que fue ella misma la que intentó no destacar, escondiendo sus obras pero no destruyéndolas, en un mundo en el que no se encontraba a gusto porque percibía que aún no era el momento de entrar en él.

Dora Maar, la gran fotógrafa que nunca fue escuchada

De entre todas estas artistas… ¿mi favorita? Dora Maar, un personaje que sufrió lo nunca visto, especialmente por su relación con Pablo Ruiz Picasso, quien podríamos decir que la maltrató psicológicamente, a pesar de que la expresión nos pueda parecer muy dura al pronunciarla. Una artista reconocida precisamente por esta tormentosa relación (ella, incluso, acabó dejando de producir tras su ruptura), por ser la amante más interesante de Picasso, la que más intelectualmente le aportó y con la que también compartió más puntos de vista en común. Se acompañaron mutuamente a todas las recepciones y eventos culturales, así como también complementaron artísticamente en todo momento (en un sinfín de fotografías de Dora podemos encontrar a Picasso y lo mismo ocurre en obras de Picasso con Dora, incluso realizaron una obra conjuntamente).

Dora Maar y PicassoSin embargo, antes de conocer a Picasso, Dora Maar ya tenía su propio bagaje artístico, siendo una de las fotógrafas más destacadas del surrealismo y, tal y como hemos comentado en unas líneas anteriores, la pionera, junto a Man Ray, del fotomontaje. Podríamos decir que todo este proceso de recuperación fue gracias a la historiadora Victoria Combalía, quien pasaba largas tardes de conversación con ella y quien, aparte de un libro, le acabó también dedicando una exposición.

Una fotografía repleta de juegos con el espectador, mostrando sin mostrar, permitiendo que sea el observador quién busque y encuentre; llena de contrapicados y composiciones realmente revolucionarias para la época; y un gran interés por mostrar el interior y psicología de las personas que retrataba. Todo ello siendo capaz de deconstruir la fotografía, tal y como le enseñó el padre del surrealismo André Breton, quien la guió en muchos momentos de su producción, y creando unas obras, en definitiva, espectaculares y atemporales, capaces de impresionar aún ahora.

Una artista, pues, fascinante que poco a poco va siendo conocida y viendo la luz dentro de la Historia del Arte.

Tamara de Lempicka y su arte como herramienta de vida

Pero, sin lugar a dudas, la más entrañable de las artistas citadas en la entrada de hoy es Tamara de Lempicka, una mujer que realmente consiguió vivir del arte como tal y que, es más, consiguió convertirlo en el instrumento que le permitiría vivir cómo quería. De hecho, siempre se decía a sí misma que obra que vendiese, brazalete de diamantes que se compraría y así fue.

¿El motivo de su obra? Poder continuar viviendo dentro de la nobleza parisina (ella procedía de la alta nobleza rusa), después de su dote para su matrimonio con Tadeusz de Lempicki se acabase. Una mujer, pues, que podríamos considerar revolucionaria para su época, capaz de llevar el dinero a casa (su marido nunca trabajó) pero también de vivir cómo quería con él.

Una persona que, además, vivió intensamente la vida, siempre en los más altos acontecimientos sociales, con un sinfín de amantes (tanto hombres como mujeres) y los mejores lujos. Igual de intensa, pues, fue también su obra, de gran mérito dado que aprendió a hacer todo lo que hacía a partir de su necesidad económica (cuando consiguió lo que quería, un segundo matrimonio que le permitiese llevar la vida que quería, dejó la pintura), y comprendida en un periodo de tiempo muy corto.

Tras aprender de los antiguos y en las mejores academias parisinas cuando su hermana le aconsejó dedicarse al arte como fuente de ingresos, creó un estilo muy propio y realmente fascinante. Entre cubista y futurista, con colores muy limpios, líneas muy definidas y formas muy sensuales. Mujeres con labios rojo intenso y hombres de posado solemne, todo ello viendo claramente el interior de las personas retratadas, consiguiendo reflejar su psicología, fruto, en parte, de la íntima relación que tenía con muchas de ellas (la mayor parte de ellas era amantes suyos), a pesar de que en más de una ocasión realizase obras con personas anónimas y que consideraba bellas al verlas por la calle.

Una persona arrogante que, incluso a la hora de autodescribirse y explicar su estilo, se consideraba a sí misma como “la primera mujer que pintaba nítido en toda la Historia del Arte”. Sus obras siempre estaban firmadas, incluso los pequeños bocetos, para demostrar que eran de ella, y en los debates siempre acababa siendo la voz cantante. De hecho, en más de una ocasión, en esos alborotados debates futuristas, fue capaz de proponer a Marinetti que quemasen el Museo del Louvre para hacer desaparecer todo aquello que la Academia, muy odiada por los movimientos vanguardistas, había creado.

En definitiva, una mujer muy teatralera, que toda ella era una viva imagen de la banalidad y la arrogancia y que, incluso, fue capaz de hacerse pasar por Greta Garbo en un hotel de Roma para conseguir la fama que quería.

Esta situación, obviamente, le pasó factura y, aparte de morir casi sola en Cuernavaca (México), en compañía únicamente de sus amigos, el matrimonio Ortiz Monasterio, su hija, testigo siempre de relación de desprecio con Tadeusz, nunca la quiso como a una madre. De hecho, como anécdota para mostrar hasta qué punto la relación entre madre e hija era inexistente, destacar el caso en el que la niña, la noche antes de su primera comunión, se olvidó de rezar por su madre en su plegaria habitual. La madre entró en cólera al ver que rezaba por todos y pedía salud y prosperidad para todos menos para ella, en definitiva, al ver que su hija se había olvidado de ella y no de otras personas que sí eran más representativas en su vida.

Kizette - Tamara de LempickaEn los retratos de su hija Kizette, una vez más gracias a esta gran técnica de Tamara a la hora de representar la psicología de las personas que retrataba, podemos observar la mirada perdida y de ignorancia de la niña hacia su madre.

En definitiva, Tamara de Lempicka nos muestra otro lado del arte, la vertiente que nos da a conocer a ese artista, quizá más frío y capaz de vivir de su arte pero que, sin embargo, nos aporta una obra realmente interesante que nos conmueve a todos y a todas por igual, sin dejarnos indiferentes.

Una tipología de artista que, de la misma manera que ha ocurrido con Dora Maar y muchos otros ejemplos de mujeres de la Historia del Arte, por el simple hecho de ser mujeres, no se les ha hecho lugar en el mundo patriarcal en el que todavía vivimos. De esta manera, por ejemplo, del mismo modo que tuvo que ser Victoria de Combalía quien recuperase el mérito de Dora Maar, en el caso de Tamara de Lempicka, la primera publicación que se realizó, ahora descatalogada, fue por parte de su hija Kizette.

Si no hubiese sido por estas dos mujeres con iniciativa y ganas de cambiar la Historia del Arte, a saber dónde estarían ahora estas dos grandes artistas… ¿Conseguiremos que algún día pase lo mismo con muchas otras mujeres artistas que todavía aún ahora no conocemos ni se explican en las facultades de Historia del Arte?

Y para seguir con el tema…

¿Libros?

¿Una exposición?

Tamara de Lempicka en el Palazzo Chiablese de la Piazzeta Reale de Torino Hasta el 30 de agosto de 2015. Exposición itinerante, con piezas casi únicas de encontrar en una exposición, dado que gran parte de su obra pertenece a colecciones privadas, con siguiente parada en Verona hasta el 31 de enero.

En ella, incluso, podemos encontrar una fotografía de Dora Maar, usada en una exposición organizada por Tamara de Lempicka, en relación a la importancia de las manos como método de representación, especialmente entre los surrealistas, que finalmente no se llevó a cabo.

¿Dos links?

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4 comentarios en “La mujer artista en la Historia del Arte – Parte I

  1. No voy a comentar sobre arte, sino sobre redaccion. Me enseñaron, cuando estudie redaccion y ortografia aplicadas al periodismo, que nunca deberia usarse dos cunjunciones negativas juntas (una tras la otra) en una misma oracion, Sin embargo, en este artículo, acabo de encontrar que dice: “pero sin embargo”, y mas adelante encuentro que dice: “todavia aún”. Pregunto: ¿ Sera que la persona que redacto este trabajo no sabe que “pero ” y “sin embargo” son conjunciones negativas o adversativas? Y mas adelante hallo la palabras ” aún” y ” todavia” dos vocablos totalmente sinonimos , que usados separadamente,es correcto su uso, pero no seguida la una de la otra, porque entonces es como dice el refran: llueve sobre mojado!.

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