Macrofotografía extrema: Lo que no se ve, no existe

Lo que no se ve, no existe… ¡No porque no exista! Sino porque no se ve. Nadie lo ve.
Y a nadie le puede gustar o no gustar algo que no se ve.

Es mi primera vez aquí y no me gustaría empezar sin presentarme. Me llamo Sergi y soy fotógrafo. ¡Encantado! Ahora que ya nos conocemos, a quien realmente os quiero presentar es a un gran amigo que hice hace unos 4 años. Es sin duda el marginado de la clase, el misterioso y el friki. Es complicado y difícil de entender, como un científico loco. Rarísimas veces se deja ver en eventos sociales, exposiciones o galerías. Tiene pocos amigos, pero los que tiene lo adoran, y yo soy uno de ellos. Espero que poco a poco vaya abriéndose al mundo y que el mundo le abra las puertas. De hecho tiene tiempo, aún es muy joven. Mi amigo se llama Macrofotografía extrema, y es el hermano desconocido de la Macrofotografía, ese de las flores, insectos y desenfoques que molan.

Pues ahora que ya estamos todos en familia vamos a hablar más normal, sin tantas alegorías, ni recursos pseudoliterarios, ¿os parece? ¡Pues vamos!

Macrofotografía extrema

Para los que quieran una definición más técnica pueden consultar el artículo sobre fotografía macro en mi blog miniminim.com. En cualquier caso y resumiendo, es un tipo de fotografía que se hace con una cámara de fotos y objetivos especiales. Normalmente de microscopio. O sea, fotografía de elementos pequeños (macro) pero mucho, mucho más pequeños (extremo).

Cuidado, no se debe confundir con la microfotografía (de hecho fotomicrografía), que son fotos sacadas con microscopio y una cámara acoplada. Perece lo mismo, pero hay muchas diferencias a nivel óptico, en las técnicas, materiales, iluminación… y sería un poco largo de contar. Quizá en otra ocasión, pero por ahora… ¡creedme!

Cuando en fotografía nos queremos acercar mucho a un sujeto, la profundidad de campo, o sea la zona que está enfocada, se reduce drásticamente. Por eso las fotos de mariposas u otros insectos (macro normal) tienen ese desenfoque tan estético y pronunciado. Pues bien, si lo que queremos ver en primer plano es microscópico, la zona de enfoque baja tanto que deja de ser estético, y pasa a ser casi imposible de fotografiar, como se ilustra a continuación.

Por este motivo, para hacer este tipo de fotografía se utiliza una técnica llamada focus stacking o apilamiento de foco. Se trata de hacer varias fotos a distintos planos de enfoque y luego unirlas en el ordenador para crear una imagen perfectamente enfocada.

Una vez hecho el stacking, nos pasamos unas cuantas horas -o días- juntando y retocando la fotos mientras escuchamos música relajante y ya tenemos nuestra foto un poco más definida. ¡Así de fácil!

Aguja de coser hecha con un objetivo de microscopio de 10 aumentos y polvo de sombra de ojos hecha con un objetivo de microscopio de 40 aumentos.

Es precisamente la necesidad de apilar el foco el principal motivo de que sea una disciplina muy nueva. En la fotografía analógica no había manera de hacerlo. Es tan nueva que apenas hay libros, definiciones ni consensos en el término. ¿Ultra macro? ¿Fotomacrografía extrema? ¿Macrofotografía Extrema? ¿Macro extremo?

Tampoco hay marcas comerciales que hagan aparatos, luces u objetivos específicos, así que todo es muy “arréglate como puedas” y los sistemas varían según cada fotógrafo: un vaso de plástico, media pelota de ping-pong, plastilina, un trozo de papel de plata de cartón de tabaco, y otros cachivaches variopintos acaban siendo tus herramientas de trabajo habituales para colocar los elementos o trabajar la luz, ¡que en muchas ocasiones es el modelo Jansjö de IKEA!

Esta vertiente de micro bricomaniacos y reciclalotodo me gusta. Me encanta. Además, hasta donde yo sé, no hay escuela o academia que lo enseñe a sus alumnos, ni aquí ni fuera de aquí. Así que forzosamente los que nos dedicamos a esto somos autodidactas, frikis, rastreadores de webs, fórum-adictos y le hemos invertido mucho tiempo libre.

El arte y el macro extremo

Actualmente, la macrofotografía extrema pertenece casi exclusivamente a la ciencia y a la divulgación científica. A mí me encanta la ciencia desde muy pequeño, de hecho empecé a estudiar física (hasta que lo dejé por la fotografía), pero me da rabia esta dejación respecto a lo artístico. Si buscáis en “google images” “macrofotografía extrema”, encontrareis básicamente imágenes muy chulas de insectos. Punto pelota.

¡Son imágenes alucinantes! Y sus autores auténticos profesionales y, para mí, artistas e inspiradores. Pero, ¿no se puede ir más allá? Sí, sí que se puede. Y de hecho se hace, pero a no ser que sea una jornada de ciencia en Salamanca o Madrid, no vais a ver una exposición. Quizá sea por la juventud de la técnica, la poquísima variedad de modelos que se tratan, o quizá por la dificultad real de crear sentimientos como la pena, el asco o alegría en lo diminuto. No lo sé. Sea como sea, aún no entra en lo considerado “artístico” y quizá tarde algún tiempo. Pero, ¿qué es arte?

Recuerdo un profesor de historia del arte que en el examen final, donde todo el mundo se había estudiado los autores dadaístas, la escuela Bauhaus, etc… puso como única prueba hacer un comentario y analizar un texto. El texto era la crónica de una operación quirúrgica contada por el propio cirujano. ¡Fue el examen donde más aprendí! Cada cual tiene su definición de arte (y los diccionarios también), pero para mí es esa voluntad del creador de que todo quede como él quiere que quede, el amor del que hace el acto, y el proceso de este acto… y si al final hay alguien que ve ese resultado y lo aprecia, le dice algo… eso es arte. Es difícil tener arte sin espectadores… y a nadie le pueda gustar o no gustar algo que no se ve.

El macro extremo tiene una cosa que engancha mucho. De repente te das cuenta de que un trozo de polvo, una cerilla, una llave de casa, un grano de pimienta o incluso el ojo de una mosca contienen paisajes y formas espectaculares que no vemos, pero que están allí.

Puedes pasarte una semana contemplando e intentando captar la belleza de las paredes de un grano de sal o de un pelo humano. Puedes tener en tu bolsillo, en tu escritorio o enganchado en tu camiseta la escena perfecta que todo fotógrafo sueña y no lo sabes, porque no lo ves.

Esos universos siempre han estado allí, pero no los vemos. Y a nadie le puede gustar o no gustar algo que no se ve. Pero, ¿y si los empezamos a ver? Primero no sabríamos que son porque no los hemos visto nunca antes tan de cerca… Así que lanzo un juego…

¿Qué objetos esconden las imágenes que se muestran a continuación? ¡Hagan sus apuestas en forma de comentarios!

IMAGEN 1
IMAGEN 2
IMAGEN 3
IMAGEN 4
IMAGEN 5

4 comentarios en “Macrofotografía extrema: Lo que no se ve, no existe

  1. Uau! Geniales fotografías! La verdad es que me tienen fascinada y también intrigada las imágenes. La imagen 5 parece un cubito de hielo, aunque sería demasiado grande… La imagen 1 está claro que es algo industrial pero ni idea! Las otras me encantan pero ni idea de qué pueden ser! La 3 parece una luna negra!

  2. jejeje! Gracias María por contestar! vamos a esperar un poquito mas para desvelar…. Pero… de momento frio frio! :-) hagan sus apuestas en forma de comentarios!

  3. Holaa, unas fotos muy interesantes. La primera estoy casi seguro de que son puntas de bolígrafo, o eso me parecen a mí. De las siguientes la verdad que no tengo ni idea, quizás la 5 sea un grano de sal??. En cualquier caso muy chulas.

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