El corto-circuito del arte

Lejos de encumbrar y glorificar las obras de arte y a los artistas, incluyéndolos además en una lógica capitalista de mercados sin sentido, el arte debe concebirse como algo natural, innato y humano.

El circuito del arte puede entenderse como los espacios en los que los artistas pueden exponer su trabajo para crear diálogos con el público a partir de la interacción con sus obras. Históricamente, los artistas han tenido un número muy limitado de lugares para exhibir sus propuestas. Espacios cerrados cuya gestión depende de muy pocas personas y que pueden estar condicionados por intereses poco relacionados con la propia naturaleza del arte.

Esta esfera pública del arte, poco a poco parece ir creciendo y abriéndose por la proliferación de nuevos espacios, no sólo físicos, en los que el arte circula por múltiples vías para poder llegar a ponerse en las miradas de distintas audiencias. La diversidad de la oferta de espacios expositivos posibilita la pluradidad de pensamientos en la producción artística y facilita el acercamiento de las obras a mayores audiencias.

Las fichas tradicionales del tablero del arte, principalmente museos y galerías, deben saber adaptarse a las demandas de públicos cada vez más críticos y heterogéneos. La aparición en el juego del arte de espacios basados en la autogestión o impulsados por los propios artistas ofrece propuestas que cada vez seducen a más públicos por su originalidad, apertura o por el simple hecho de ser alternativas.

El corto-circuito del arte. Capítulo del documental Tabacalera: cultivando autogestión.

En uno de los capítulos del documental Tabacalera: cultivando autogestión, que trata sobre la función social del arte y la gestión ciudadana en los colectivos de arte del CSA Tabacalera, varios artistas, gestores culturales y teóricos del arte reflexionan sobre la lógica del circuito del arte y su evolución.

Jesús Carrillo, máximo responsable de los programas culturales del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, reconoce una crisis institucional en la que ciertos modelos públicos tradicionales no han sabido adaptarse a las nuevas dinámicas sociales, contraponiendo un modelo vertical, burocrático y cerrado frente a un modelo más abierto, horizontal y democrático.

Jesús Menéndez, fotógrafo y escritor; y Qazi Abdur, director del festival de cine ImagineIndia, presentan el CSA Tabacalera como un espacio multicultural en el que el arte y la cultura posibilitan un diálogo en un mismo plano de igualdad.

Pato Valdés, impulsor del colectivo de artistas Muestrarte, considera que se debe potenciar la autogestión y augura un futuro en el que los artistas dispongan de talleres y espacios expositivos propios que acerquen de forma más humana y personal el arte a las personas.

Jordi Claramonte, filósofo y profesor especializado en estética y teoría del arte, habla de la burbuja en el mercado del arte que incrementó el precio de las obras y las expectativas de los artistas a ganar cantidades desorbitadas de dinero con su trabajo. Contrapone el modelo del CSA Tabacalera, que considera fuera del circuito del arte convencional, en el que los artistas forman parte de una comunidad, que participa de forma directa o indirecta en la elaboración de las obras y valora su trabajo..

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